Tengo una nenita miedosa…

5211022199_ee801f1c5a_bEsta por empezar un año nuevo.  Se suelen tener expectativas ante lo nuevo. Hasta los saludos en estos días son con deseos de algo mejor.

El otro día alguien me decía: “esperamos que al cambiar el año la cosa cambie y la verdad es que todo va a seguir igual”.

Es que en el fondo queremos que las cosas cambien… o por lo menos algunas… o alguna parte al menos…

Pero pasan los años y hay cosas que aunque quisiéramos no cambian… y acá empiezo a hablar en primera persona del singular … porque a mi me pasa.. hay cosas que quiero cambiar y no están cambiando en mi. Pruebo cosas diferentes, lugares diferentes, formas distintas… pero no funciona.

Es verdad que hay factores externos a mí que ayudan al ‘no cambio’. Pero no soy de echar culpas afuera. Quiero ver la parte en la que soy responsable.

 Intuía en estos días que hay algo que no estoy haciendo bien. No me llego a dar cuenta bien… ¿No estaré haciendo lo mismo disfrazando la forma? Me creo que intento cosas pero estoy dando vuelta en el mismo lugar?

Dicen por ahí que preguntarse PARA QUE? Es mas ‘útil’ que sondear el POR QUÉ? (el Para Qué nos lleva hacia adelante y nos conecta con las motivaciones. El Por Qué nos detiene en la mente buscando razones)

Entonces me pregunto ¿Para Qué estoy dando vueltas? … solita me respondo: Para no avanzar. Y, sin mucha pregunta de por medio, una parte mía me susurra: Es que tengo miedo!

Y otra parte le reprocha: Pero miedo a qué?? si sos talentosa, si sos tan buena, si sos tan inteligente… no ves que estás perdiendo el tiempo? Avanzá de una vez!!!

Y la parte miedosa se queda paralizada, reprochándose, culpándose, achicándose más.

Lo que no sabe la parte miedosa es que de verdad es buena, talentosa, inteligente y muchas cosas más. Solo necesita creer en ella.

Y vuelvo Yo, primera persona del singular, tratando de integrar todas mis partes. Escucho a la gritona y dejo que siga con sus reclamos. Y la escucho. Y miro a la miedosa que me mira escondiéndose. Y la abrazo. Y la escucho… tiene miedo al rechazo, tiene miedo a fallar, al qué dirán, a quedarse sola… y la lista sigue…

No me sirve saber por qué está acá. Creo que está para cuidarme… ella realmente cree que esas cosas pueden ser fatales para mí.

Seguramente hubo vivencias que se lo confirmaron. Hasta experiencias ancestrales que refuerzan el mensaje: “mejor no vueles”, “mejor no hagas lo que te apasiona”, “mejor no te vayas”, “mejor no lo intentes”…

Sentir miedo es parte de la condición humana. Es un sentimiento relacionado con la protección de nuestra integridad. El problema está cuando el miedo nos domina, cuando está la creencia que nuestro ser está en juego en cada paso que damos.

El cambio da miedo porque nos metemos en terreno desconocido. El lugar es distinto y nosotros somos distintos.

Vuelvo a mi nenita miedosa… la tomo de la mano y la invito a ir despacio. Juntas vamos a ir avanzando. Tal vez descubrimos que no es tan peligroso como parece.

Y hoy termino con una palabra que quiero que Yo y todas mis partes aprendamos en este nuevo año…

confiarFoto: Akira Enzeru

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