Los Maestros de la Vida

Los Maestros de la Vida

Te habrás encontrado con gente que cita a gurúes y hablan de su ‘Maestro’, un ser iluminado que tuvo la dicha de pisar suelo terrestre y fue alcanzado con la Luz poderosa de la Verdad y deja para la posteridad frases hermosas que parecen que nos acercan a la vida plena.

En lo personal, son muchas las veces que caigo maravillada ante esas palabras sabias. Porque tengo que reconocer… hubo y habrá gente que en su camino interior ha crecido tanto que pueden ver un poco más que los simples mortales.

Y si esos simples mortales estamos dispuestos a escuchar un poquito, esos mensajes nos pueden ayudar a avanzar en nuestro camino en la vida.

Hay Maestros en todos los órdenes, pasando por todas las especialidades: en Política, en Economía, en las Ciencias, en el Arte, en la Espiritualidad.

Están también los pseudo-maestros que quieren mostrarse con una sabiduría que al escarbar un poco se ve que es copiada e impuesta, tal vez con el fin de aumentar su prestigio personal. De esa manera se termina reverenciando a la persona y su mensaje se convierte en incuestionable aunque se trate de palabras vacías.

Pero al que quiero rescatar hoy es al Maestro cotidiano… Y no me refiero al maestro de escuela (que gran mérito tiene) sino a aquellas personas que nos cruzamos y de alguna manera y sin pretenderlo nos ayudan a aprender algo para avanzar un poco en el camino.

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Mis Maestros (algunos nomas)

Tengo un amigo que tiene sus propios tiempos. Con él es difícil organizar encuentros. Yo en ese sentido soy el opuesto. Él es de los que llaman a una cuadra de mi casa para decirme “estoy cerca ¿estás para unos mates?”. Al principio eso me sacaba ¡no me dejaba organizarme o prepararme! Con el tiempo me di cuenta que esos encuentros a mi me gustaban y me hacían bien y lo que me enojaba era el no poder programarlo. Como una forma de querer controlar la posibilidad del encuentro. Porque podía pasar que me dijera de venir y yo no podía recibirlo. Él tenía la liviandad de ‘si no se puede, no se puede y se podrá otro día’. Y la verdad es que era así. Si no se podía ese día siempre hubo otro día para esos mates. Aprendí a soltar ese control… ‘si se puede se puede y si no se puede no se puede‘. Es simple.

Lo mas maravilloso que el ejercicio de aceptar eso me ayudó a trabajar la aceptación en otros aspectos de mi vida.

  • Aceptar que hay cosas que no puedo controlar.
  • Aceptar a las personas como son sin querer cambiarlas.
  • Aceptar los imprevistos que a veces traen momentos hermosos.

Con ese aprendizaje… cómo no poner a mi amigo en el lugar de mi Maestro! Yo con él aprendo.

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Otro que pongo en el altar de mis Maestros es a mi papá.

Me pasó esta semana y por eso lo traigo… Estaba en casa de mis padres y comenzamos a discutir con mi hermana. Como si fuéramos dos adolescentes, pareciera que con alguien tan cercano me es más difícil poner en práctica los aprendizajes que nombré antes.

Terminamos. Mi hermana se fue y quedamos con mi papá solos (tomando mate también, mirá vos). Como al pasar me comenta algo que escuchó decir a alguien sobre el tema de las discusiones: “se dan (las discusiones) cuando las dos partes se empeñan en tener la verdad… y la verdad no la tiene nadie“. Chan… me di cuenta enseguida que esa había sido mi postura. Yo defendía mi verdad y no estaba haciendo nada por entender el lugar desde donde hablaba mi hermana.

  • Nadie tiene la verdad
  • Se puede parar una discusión con solo detenerse a entender cuál es la opinión del otro y respetarla como suya (aunque yo no concuerde)
  • Se pueden decir las cosas sin señalarlas con el dedo, ni desde el púlpito. La manera en que mi papá me ‘iluminó’ fue amorosa y humilde.

Cuántas personas pasan por nuestra vida enseñándonos sin que esa fuera su intención!

Cuántas oportunidades de aprendizaje se nos pasarán de largo también. Porque en esto de aprender hay que tener disposición… pero dicen que lo que tenemos que aprender se nos va a presentar en la vida las veces que sea necesario hasta que lo hayamos aprendido.

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Características de los Maestros cotidianos

  • No pretenden enseñar nada
  • Son auténticos (al menos en ese aspecto que nos enseña)
  • Son personales…

… su maestría está en mi… yo acepté que esa experiencia a mi me transforme y me enseñe. Tal vez esa misma persona pasa como si nada en la vida de otro.

Por eso son Maestros de la Vida de cada Uno. Diferentes para cada uno.

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¿Podés reconocer Maestros en tu Vida? Esas personas con las que al hacer contacto algo se modificó en vos.

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Querés contarnos? Podés dejar un comentario en esta página. O podés contármelo a mi sola por acá. Mirá que me encanta escuchar!!!!

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Hasta pronto!!!

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12 comments

  1. Que buen post! Me ha gustado. Totalmente de acuerdo. Esa gente que te agita y que “toca” tus puntos débiles muchas veces son nuestros maestros. Gente que nos hace parar y reflexionar en nosotros y en qué necesitamos mejorar para ser la mejor versión de nosotros mismos.

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  2. Muchas gracias por compartir este artículo tan hermoso. Todos tenemos maestros entonces la vida cotidiana que ni siquiera tienen esa intención de serlo. Así como nosotros también somos los maestros de otras personas, aunque a veces no somos conscientes de ello. Me encantan esas reflexiones. Felicidades por aportar valor y ser tan auténtica. Un abrazo preciosa.
    Paqui Salazar.

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  3. Hola María Fernanda. Me encanta ese concepto de maestros cotidianos, esos son mis favoritos, lo que son vulnerables y reales, de carne y hueso e imperfectos. Esos son lo que nos inspiran de verdad porque nos podemos ver en ellos. En mi vida han ido apareciendo cuando más los necesitaba, pero sólo por el tiempo justo, Son como un gran regalo de la vida.
    (Veo que tu blog va prosperando mucho desde mi última visita, felicidades ;))
    Un abrazo,
    Cristina

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  4. Hola. Me encantó tu artículo, gracias por compartirlo. Me gusta esa manera particular que tienes de mirar las cosas. Creo que tienes dotes por demás para ser uno de esos maestros de la vida a los que haces referencia. Un cordial saludo.

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    1. Hola Sergio! Muchas gracias por tus lindas palabras. Creo que esos maestros cotidianos no tienen ni idea de que lo son. Ni tienen intención de serlo. No sabemos cuándo nosotros mismos nos convertimos en maestros en la vida de alguien… Estoy segura que vos también fuiste o sos o serás maestro en la vida de alguien. Un abrazo.

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